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24/02/2021 - 13:32 General

El Centro San Juan de Dios continúa con procesos de alta de usuarios, un hecho que, pese a las dificultades encontradas durante el último año, supone la cara más amable de la rehabilitación en el trastorno mental grave.

Este es la punta del iceberg de un duro trabajo diario con otras personas que acceden a unos cuidados rehabilitadores centrados en su empoderamiento, algo que redunda en una mejora en la calidad de vida de quienes lo necesitan.

El año 2020 ha estado marcado por los efectos de la pandemia de la COVID-19, generada por el coronavirus. Todo esto ha derivado en la necesidad de modificar los programas de tratamiento para las personas ingresadas en la Unidad de Cuidados Psiquiátricos Prolongados (UCPP) del Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos.

El reto ha sido muy importante por parte de todos, ya que la rehabilitación del trastorno mental grave se sustenta en una serie de principios dirigidos a aumentar el desempeño psicosocial del usuario y la capacidad de la persona para funcionar en cualquier tipo de ambiente. Además, se adopta un enfoque que, aunque es dentro de un proceso de hospitalización, se intenta que sea lo más comunitario posible, fomentando intervenciones que normalicen el funcionamiento y la adaptación de los usuarios al medio en el que se encuentran.

La necesaria situación de confinamiento dentro de los diferentes dispositivos integrantes de la UCPP del área de salud mental y las diversas contingencias que han obligado a realizar continuas modificaciones de los procedimientos de abordaje rehabilitador, no han impedido que, tanto usuarios como profesionales, se hayan adaptado a una realidad difícil. Esto ha servido para estrechar los lazos terapéuticos entre unos y otros, así como para acreditar los beneficios del trabajo en equipo.