Acogemos a más de 7.500 personas sin hogar al año

Son miles las personas que viven sin acceso a lo más básico, personas que no cuentan y que no salen en las estadísticas.

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, que acoge a personas en situación de sin hogar, atendió el pasado año, en plena emergencia de la COVID-19, a más de 7.500 personas en esta situación a través de sus centros de acogida y su red de viviendas a nivel nacional. 

En San Juan de Dios se ofrece una atención individualizada y humanizada imprescindible para lograr su recuperación personal, emocional y social. Un proceso que es largo y doloroso, ya que no tienen que recuperarse solo a nivel personal, también han de hacer frente al muro de la invisibilidad construido en torno a ellos, que en ocasiones se traduce en vulneración de sus derechos, discriminación, sufrimiento, inseguridad, y agresiones.  

Entre 30.000 y 40.000 personas viven sin hogar en España. Se trata de una realidad a la que, en palabras del director general de San Juan de Dios en España, Juan José Afonso, “nuestra sociedad no puede dar la espalda, ni observarla como una cifra más. Como Institución que está al lado de las personas que más lo necesitan, en la Orden de San Juan de Dios tenemos el firme compromiso de apoyarlas a través de dispositivos que den respuesta a sus necesidades inmediatas, y también de fomentar sinergias con las administraciones públicas y otras entidades para, entre todos, facilitarles una red de recursos que las apoye hasta recuperar su propio proyecto vital”. Por ello, Afonso añade que “tenemos la responsabilidad, como agentes activos, de visibilizar esta situación para promover el cambio social”.

Por su parte, el Hno. Juan José Ávila Ortega como Consejero Provincial de San Juan de Dios en España, apunta que “para nosotros este colectivo de especial vulnerabilidad siempre ha sido y será una de las prioridades de nuestra misión como Orden Hospitalaria. Ellos, y ellas, persona a persona, son el mejor ejemplo de una sociedad que no encuentra ni soluciones ni acomodo para aquellos que, en algún momento de la vida, todo les va mal”.

Nadie debería vivir en la calle

En el proceso para llegar a esta situación hay tanta casuística como personas: esto significa que nos puede pasar a cualquiera de nosotros. Sucesos como la muerte de un ser querido, una separación sentimental, la pérdida de un empleo o de un alojamiento, nacer en países empobrecidos o la precariedad laboral, unido a la falta de apoyo familiar y social, provocan una situación de vulnerabilidad y puede llevar con facilidad a una situación de calle. 

San Juan de Dios cuenta con más de 1.700 plazas, entre residenciales, red de viviendas y no residenciales, en 16 centros presentes en Andalucía, Castilla y León, Cataluña, Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana, Islas Baleares y en la Región de Murcia.