«Los hospitales de atención intermedia son centros de transición, que aseguran una atención integral, de coordinación y continuidad asistencial»
Dr. Patxi Uriz Otano, Jefe de la Unidad de Recuperación Funcional del Hospital San Juan de Dios de Pamplona-Tudela

El Dr. Uriz defiende la importancia de los hospitales de atención intermedia como un recurso esencial para garantizar una continuidad asistencial efectiva y adecuada para pacientes con una alta complejidad clínica y social. Destaca la necesidad de que este modelo garantice una atención continua mediante la coordinación de diversos servicios, tanto a nivel interhospitalario como en el ámbito social.
El Hospital San Juan de Dios Pamplona-Tudela se enmarca en la categoría de hospitales de atención intermedia, una tipología asistencial que, según el Dr. Uriz, “debe dar respuesta a los problemas, tanto médicos como sociales, de pacientes con alta complejidad clínica con el objetivo de que puedan reintegrarse en su comunidad. Son centros de transición, complementarios a otros recursos hospitalarios, que aseguran una atención integral, de coordinación y continuidad asistencial”. Para conseguirlo es necesario el trabajo en equipos multidisciplinares constituidos por diversos perfiles asistenciales: médicos, enfermeras y auxiliares, psicólogos, neuropsicólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, trabajadores sociales, atención espiritual y el apoyo imprescindible del voluntariado.
¿Cuáles son los objetivos de un hospital de atención intermedia?
El objetivo fundamental del Hospital San Juan de Dios de Pamplona y de los recursos de Atención Intermedia en general es garantizar que los pacientes que sufren ingresos hospitalarios complejos puedan volver a su domicilio, a su entorno cotidiano en la comunidad, con los cuidados y apoyos necesarios para asegurar su bienestar. Este propósito requiere un modelo de gestión individualizado, centrado en las necesidades y particularidades de cada persona, por encima de la enfermedad misma. Se trata de un modelo de evaluación global en el que se detectan diferentes problemas que no solo afectan a la salud física sino también a la esfera mental, a la nutricional, funcional, social, etc.
La Atención Intermedia quiere garantizar que los pacientes que sufren ingresos hospitalarios complejos puedan volver a su entorno cotidiano con los cuidados y apoyos necesarios para asegurar su bienestar
¿Cómo es posible ofrecer una atención tan integral a cada paciente?
Para poder dar respuesta a estas necesidades y objetivos hay que resolver varias cuestiones. Una de las principales es solucionar o mejorar el deterioro funcional asociado a la patología limitante o al ingreso hospitalario. Es importante proporcionar una rehabilitación integral que promueva la autonomía del paciente, al tiempo que se abordan los problemas médicos descompensados para estabilizar los procesos clínicos.
Para aquellos pacientes que experimentan afectaciones en la salud mental, se debe garantizar una atención directa y apoyo tanto a nivel psicológico como social.
En casos de pacientes en situación terminal, es necesario intensificar los cuidados de soporte sintomático y asegurar una atención de los cuidados, ya sea en el hospital o en el domicilio del paciente. Además, la coordinación y la provisión de los recursos adecuados al dar de alta al paciente son aspectos de suma importancia.

¿Cuál es el papel de las familias o del entorno más cercano en esta atención global?
Es muy importante conseguir la implicación activa de la familia en el cuidado del paciente, tanto en la consecución de los objetivos médicos y funcionales establecidos, como en el seguimiento del tratamiento. Para ello, resulta fundamental ofrecerles asesoramiento y formación sobre los cuidados necesarios antes del alta hospitalaria, un servicio que proporcionamos dentro de nuestras instalaciones. De esta manera, una vez que el paciente regresa a su domicilio, la familia puede atenderle de la forma más adecuada.
Es fundamental asesorar y formar a la familia del paciente sobre los cuidados necesarios al regresar al hogar, para que puedan ofrecerle la atención más adecuada
¿Por qué actualmente resulta clave este modelo hospitalario de atención intermedia?
A medida que envejecemos, es común que padezcamos una o múltiples enfermedades, que pueden afectar tanto a nuestra salud física como a la mental, y que tienden a la cronicidad. Añadidas a problemas como la fragilidad, sarcopenia o soledad incrementan de forma significativa nuestra vulnerabilidad y el riesgo de experimentar resultados adversos para la salud como: deterioro funcional, dependencia, ingresos hospitalarios, mortalidad y aumento de la presión tanto en los sistemas de atención médica como en los servicios sociales.
Estas circunstancias resaltan la complejidad en el manejo y cuidado de estas personas, así como la necesidad de un enfoque asistencial que no se centre exclusivamente en la enfermedad, sino que aborde de manera integral las necesidades cambiantes asociadas con la evolución de la condición médica. En este sentido, nuestro Hospital San Juan de Dios de Pamplona ha ido creciendo en servicios, unidades, camas y personal para dar una respuesta óptima a esta realidad y asegurar la continuidad asistencial de los pacientes.
¿Cuáles son las principales ventajas que ofrece el modelo de Atención Intermedia?
En primer lugar, facilita la integración del paciente en su domicilio y comunidad, promoviendo su bienestar al proporcionar los cuidados y apoyos necesarios. Esto conlleva a una reducción en la institucionalización en entornos residenciales, permitiendo que los pacientes puedan permanecer en su medio residencial.
Además, este modelo se enfoca en proporcionar una rehabilitación integral del deterioro funcional asociado al ingreso hospitalario, consiguiendo el máximo estado de autonomía y de bienestar y revirtiendo o reduciendo la discapacidad.
A nivel hospitalario, la Atención Intermedia contribuye a reducir la estancia media en hospitales de agudos; previene los reingresos hospitalarios además de asegurar la continuidad asistencial con los distintos recursos sanitarios o sociales.
Finalmente, reduce la polifarmacia y disminuye las complicaciones hospitalarias (iatrogenia hospitalaria). Todo son beneficios.