San Juan de Dios

Cuidamos 
de ti en todas 
las etapas 
de la vida

David Iriarte, coordinador del Grupo de Trabajo Transmisión del Carisma

¿Cómo está funcionando el Grupo de Trabajo que coordinas?

La respuesta es simple: GENIAL. Desde el principio he percibido un gran compromiso con la tarea que se solicita. Todas las personas que lo componen han considerado un honor participar en este momento tan importante para la Orden Hospitalaria y, por tanto, manifiestan sentir también una gran responsabilidad. Desde mi percepción, les veo muy felices.

Por otra parte, el tema es amplio y difícil de acotar, por lo que no ha sido fácil encontrar una metodología que nos ayude a llegar a conclusiones de una forma rápida.

Todos hemos estado de acuerdo en que la metodología nos podría ayudar y partíamos de que íbamos a encontrarnos con bastante información que habíamos de sistematizar. Esto exige además de método, un cierto arte.

Podría decir que percibo como tres fases del grupo hasta el momento: la primera, de inquietud, por no saber muy bien cómo abordar esta encomienda –hay que tener en cuenta que las fechas en las que se está materializando el trabajo son del todo complicadas–; una segunda fase de activación ilusionante, cuando todas las personas comprendieron que podían servirse de un grupo de trabajo adyacente que les podía ayudar; y una tercera de síntesis, en la que estamos ahora y que implica extractar las percepciones más importantes y destacar las ideas más importantes. En definitiva, localizar los «aceleradores» de los atributos de la transmisión del carisma.

¿Qué destacarías de la participación de los miembros?

Ha sido muy reconfortante ver que las diferentes personas han hecho suyo el trabajo a su manera. Ha habido propuestas sobre nuestra metodología de partida que la han sublimado, que la han mejorado tanto que no lo podemos creer.

La participación es clave para sentirse parte y esto se percibe. Creo que todos se sienten parte de este momento y de la conveniencia de ayudar, de contribuir al mantenimiento y mejora de lo más radical de nuestro trabajo –algo que de una forma u otra es el motor de la acción– el propósito de Hospitalidad que contiene: el porqué los centros trazan su actividad de la forma en lo que lo hacen.

Creo que hemos logrado que se sientan muy cómodos con un encargo común para todos, pero que en cada realidad se puede manifestar de una diferente forma y nos corresponde localizar esos pilares comunes. Cada cuál según sus posibilidades, a su ritmo, y en su ámbito más cercano.

David Iriarte, subdirector de Personas y Valores Unidad Territorial III, y coordinador del Grupo de Trabajo Transmisión del Carisma.

A nivel personal, ¿qué está suponiendo esta experiencia para ti?

A nivel personal siento un gran honor. También un reto. Y además, una oportunidad de aprendizaje.

La labor de coordinación es una de las características de las organizaciones más plurales y poder desempeñar este encargo supone una renovación de la ilusión que cada día me mueve. ¿Cómo podemos hacer más y mejor para equilibrar este mundo cada vez más polarizado, con nuevas necesidades y sufrimientos?

Es verdad que los tiempos son complejos, pero el reto es compatibilizar esta labor con el resto del día a día, que nada se vea influenciado por este trabajo, que es necesario, pero que no puede empañar la labor diaria que también tengo encomendada y la tienen también mis compañeros de grupo.

Y el aprendizaje es otra gran experiencia. Estoy conociendo profundamente a algunas personas con las que no había interactuado nunca y escuchar sus palabras, significantes nuevos para mí de significados compartidos, es ilusionante. Me doy cuenta de que aprendo de su forma de pensar, de construir, de sistematizar y de priorizar. Y aprendo de su responsabilidad. Todo ello, con la idea de que lo aprendido no sea para mí, sino para ponerlo al servicio de quién lo pueda necesitar y para ofrecerlo a los siguientes eslabones de esta cadena tan fuerte de personas volcadas en una misma misión.