San Juan de Dios

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El Programa de Protección Internacional de San Juan de Dios se amplía a Murcia

En línea con su misión de atender a las personas más vulnerables, la Orden Hospitalaria ha ampliado su Programa de Protección Internacional (PPI) a Murcia, donde la Fundación Jesús Abandonado ha acogido en el primer trimestre de 2025 a 62 personas refugiadas con una media de edad de 27 años; dos de ellas ya no están en el Programa al haber encontrado trabajo.

Con esta ampliación en Murcia, y la suma de Burgos y Palencia del pasado año, a nivel de toda España el PPI de San Juan de Dios ha pasado de tener 533 plazas a 850. Unos datos que se traducen en este primer trimestre de 2025 en la acogida por parte de San Juan de Dios de 1.069 personas en el marco del PPI. Una labor que se realiza actualmente en las localidades de Barcelona, Manresa, Castellbisbal, León, Burgos, Palencia, Aguilar de Campoo, Ciempozuelos, Valladolid, Sevilla, Motril y Donostia.

Este programa, que está financiado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, atiende principalmente a personas procedentes de Afganistán, Colombia, Venezuela, Perú, Siria, Senegal y Ucrania, entre otras nacionalidades; y acoge tanto a familias con menores y personas con necesidad de atención en el área de la salud mental, como a personas adultas solas, tanto hombres como mujeres.

Mussa, acogido en Murcia en el PPI de SJD: «confío en encontrar un empleo, construir una vida estable y devolver todo lo que este país nos ha dado. No pido más que una oportunidad justa para demostrar que podemos contribuir y prosperar aquí, en esta tierra que ya siento como un nuevo hogar.”

Este programa tiene como finalidad cubrir las necesidades básicas de los solicitantes de Protección Internacional, que son personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares principalmente por la guerra, vivir bajo amenaza o violencia, o sufrir graves carencias para su subsistencia.

Además, al no contar con recursos económicos el PPI tiene el objetivo, por un lado, de cubrir sus necesidades básicas y, por otro, de fomentar su autonomía a través de un itinerario individualizado que potencia su crecimiento personal y profesional.

Para lograrlo, un equipo multidisciplinar de San Juan de Dios colabora en la eliminación de barreras idiomáticas mediante la enseñanza del español a las personas acogidas , fomenta su formación para mejorar la empleabilidad y facilitarles el acceso al mercado laboral. Además, el PPI –que financia el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones– también ofrece acompañamiento psicológico y jurídico. Todo ello con el fin de dotar a los beneficiarios de herramientas que les permitan alcanzar la independencia económica y social.

En el caso del PPI en Murcia, para David, uno de sus coordinadores, el objetivo “es dotar de autonomía a estas personas y así, ayudarlas a reanudar sus proyectos de vida con garantías

Durante este primer trimestre en Murcia, el PPI ha centrado sus esfuerzos en la recepción y adaptación de las personas acogidas, lo que ha permitido establecer una base sólida para ofrecer, a partir de ahora, una atención individualizada y de calidad.

El enfoque multidisciplinar del programa garantiza que los itinerarios sean personalizados, considerando las experiencias de vida y necesidades específicas de cada participante. En este sentido, el equipo sigue consolidando estrategias pedagógicas, laborales y sociales para maximizar el impacto positivo en su integración.


Un testimonio de perseverancia y esperanza

Me llamo Mussa y hace un año emprendí un viaje lleno de sueños y desafíos. Junto con dos amigos de mi infancia, dejé mi querido pueblo en Senegal para buscar un futuro mejor en España. Ahora, compartimos nuestra vida en el centro Jesús Abandonado, con la esperanza de integrarnos y contribuir a esta sociedad que nos ha abierto sus puertas.

Aprender español ha sido un reto, pero también una oportunidad. Desde mi llegada a España, he intentado mejorar cada día, practicando con revistas y conversando con la gente. En solo dos meses de clases, he notado un gran cambio en mi nivel de español. Imagino cuánto habría avanzado si hubiera tenido acceso a las clases desde el principio. La educación es una herramienta clave para la integración, y muchos de mis compañeros, que no tuvieron la oportunidad de estudiar en África, ahora pueden hacerlo aquí.

España me ha sorprendido por su cultura vibrante y su gente solidaria. A lo largo de esta travesía, he conocido a personas maravillosas: profesores, trabajadores sociales y voluntarios que nos han apoyado en nuestro proceso de inclusión. Sin embargo, también nos enfrentamos a la incertidumbre, especialmente con las reformas migratorias. Sin documentos, nuestra situación se vuelve precaria, empujándonos a la ilegalidad y la marginación. No queremos eso. Queremos trabajar, aportar y formar parte de esta sociedad con dignidad. A pesar de los obstáculos, mantengo la esperanza. Sueño con encontrar un empleo, construir una vida estable y devolver todo lo que este país nos ha dado. No pido más que una oportunidad justa para demostrar que podemos contribuir y prosperar aquí, en esta tierra que ya siento como un nuevo hogar.