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Expertos de CEAR y la Fundación La Caixa abordan junto a profesionales de SJD los desafíos de la nueva realidad migratoria en la quinta edición R-Conecta

Tal y como se ha puesto de manifiesto en la quinta edición de R-Conecta de este año, ¿Estamos preparados para la nueva realidad migratoria?, la población de nuestro país ha experimentado un crecimiento significativo en la última década, pasando de los 46,5 millones en 2016 a los casi 50 este año. De ellos, más del 20% han nacido en el extranjero, lo que se traduce en una cifra récord de 10 millones de personas.

Con el objetivo de analizar el impacto de esta realidad migratoria, de las estrategias de integración que están demostrando ser efectivas y de lo que aporta la diversidad a la sociedad, los centros de San Juan de Dios en Madrid han organizado esta nueva edición de R-Conecta, en la que han participado expertos de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y de Fundación La Caixa junto a profesionales de San Juan de Dios España.

El encuentro fue inaugurado por Josep Pifarré, director general de San Juan de Dios España, quien ha recordado que “nuestro crecimiento demográfico se nutre de esta población migrante. No es nada nuevo que España se encuentre entre los países con menor tasa de fertilidad del mundo (1,12 hijos por mujer). Quienes llegan no solo contribuyen al crecimiento, sino también al rejuvenecimiento de nuestra sociedad y contribuyen de forma esencial al crecimiento económico y la sostenibilidad de nuestro país. En San Juan de Dios España entendemos la migración como una oportunidad que enriquece nuestras comunidades”.

Por su parte, Elena Urdaneta, directora de la Unidad Territorial III de esta institución y encargada de la clausura, ha subrayado “la necesidad de hacer encuentros como este en el que quienes trabajamos con colectivos vulnerables, en este caso el de la población migrante, nos sentemos para compartir lo que hacemos y avanzar conjuntamente, generando puentes que supongan oportunidades reales en las que todos salgamos ganando”.

Entre los ponentes, Salvador Maneu, director de San Juan de Dios Serveis Socials; Marcos Febas, director del Área de Integración Infantojuvenil y Laboral de Sant Joan de Déu Terres de Lleida; Nuria Danés, directora de Inclusión Social de Fundación “La Caixa”, y Txema Serrano, coordinador estatal de Primera Acogida de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

En su intervención, Salvador Maneu ha destacado que “si bien las personas que llegan a nuestro país tienen casi siempre en mente la idea de regresar algún día, esto casi nunca sucede”. Y es que “no migran trabajadores, siempre migran personas. Por ello, es fundamental trabajar en políticas y programas de integración efectivos, especialmente en lo que se refiere a sanidad, educación, acceso a la vivienda y mercado laboral, generando espacios y momentos para el diálogo, la armonía en la diversidad y la comprensión mutua”.

Desde CEAR, por su parte, alertan de que “muchas personas migrantes, solicitantes de asilo y beneficiarias de protección internacional o temporal tienen que sortear innumerables obstáculos estructurales para acceder al sistema sanitario, a los servicios de atención en salud mental y a los recursos para personas con discapacidad en España”. En el caso de la salud mental, por ejemplo, las propias vivencias que hay detrás de muchas de las personas migrantes y la inestabilidad y barreras que encuentran al llegar aquí pueden actuar de desencadenante de problemas como estrés o ansiedad que requieren de una atención especializada a la que, para ellos, es aún más difícil llegar.

En lo que se refiere a la integración laboral, Marcos Febas se ha referido a aquellas barreras que dificultan el acceso a un empleo. “Las más importantes continúan siendo la documentación y el idioma, por ello, esas son dos de nuestras prioridades con los jóvenes migrantes que llegan a nuestro centro de Sant Joan de Déu Terres de Lleida”, subraya. Además, ha explicado, “es fundamental que adquieran formación en aquellos oficios donde existe una demanda real de empleo”. Mecánica, albañilería y carpintería son algunos de los que estos jóvenes pueden aprender durante su estancia en el centro. Después, continúa, se les ayuda a conseguir un empleo mediante la colaboración con distintas empresas, muchas de las cuales una vez empiezan a contratar a estos jóvenes, afirma, vuelven solicitando más trabajadores con el mismo perfil. 

El siguiente paso tras conseguir un empleo, señala, es el de independizarse y acceder a su propia vivienda. Este centro, tras la acogida inicial en residencia, cuenta con pisos propios como solución de alojamiento intermedio hasta que los jóvenes tienen la capacidad económica suficiente para hacerse cargo de su propia casa. Sin embargo, advierte Marcos Febas, “esto es lo más difícil ya que aun teniendo un empleo estable y el ahorro suficiente, son muchos quienes rechazan alquilar su piso a una persona de otro país. Si llama Mohamed el piso ya está alquilado o aparece una cláusula que antes no estaba. Cuando, a continuación, llama uno nuestros educadores para preguntar por el mismo alquiler, el piso vuelve a estar disponible”. De las mil plazas en pisos que San Juan de Dios tiene en toda España dirigidas a cubrir las necesidades de alojamiento de personas vulnerables, 70 se encuentran en Lleida al servicio de este programa. Además, actúa como intermediaria entre arrendatarios y jóvenes, garantizando a los primeros el alquiler y facilitando a los segundos el acceso a la vivienda.

Como ha explicado Nuria Danés, “las personas que llegan a nuestro país tienen perfiles diversos, en cuanto a trayectorias y niveles de cualificación. Su acceso al empleo suele verse condicionado por múltiples barreras, como son la complejidad en la homologación de estudios, el desconocimiento del mercado laboral, la ausencia de redes profesionales y, en ocasiones, prejuicios o sesgos en los procesos de selección.  Esta realidad supone una pérdida de talento para las empresas y un coste personal para quienes no pueden desarrollar su proyecto profesional”. En este escenario, ha puesto como ejemplo el Programa Incorpora “en el acompañamiento personalizado y la intermediación con el tejido empresarial, para facilitar oportunidades laborales inclusivas que sean acordes con el potencial de cada persona”.

Lida, colombiana de 36 años, llegó a España hace 15 meses junto a sus dos hijos, de 11 y 16 años, tras huir de amenazas de muerte contra el mayor por parte de bandas en su país de origen. Actualmente, es beneficiaria del área de Solidaridad del Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos, donde recibe apoyo a través del comedor social y ayudas destinadas principalmente a la educación de sus hijos, como becas de comedor, material escolar y clases de inglés.

Lida es ingeniera industrial de formación y con experiencia previa en control de calidad, sin embargo, en nuestro país se enfrenta a importantes barreras que le impiden ejercer su profesión. En situación administrativa irregular, encuentra grandes dificultades para acceder a un empleo estable, optando casi exclusivamente a trabajos poco cualificados, fundamentalmente en el ámbito de la limpieza, en ocasiones, en la economía sumergida. La falta de regularización y de empadronamiento agravan su situación, reflejando la realidad de muchas personas migrantes cualificadas que no pueden desarrollar su carrera profesional pese a su formación y experiencia.

La integración real llega cuando estas personas no solo consiguen autonomía e independencia en nuestra sociedad, sino cuando forman parte de ella, es decir, cuando participan. En este sentido, Marcos Febas hace hincapié en cómo potencian que los jóvenes se involucren en actividades de la comunidad una vez dejan atrás los centros que los han acogido. En ocasiones, explica, “se convierten en voluntarios que, desde su experiencia, ayudan a otras personas en situación de vulnerabilidad; otras forman parte de las comisiones de fiesta y ayudan en la organización”.

Desde San Juan de Dios España se trabaja también en la implementación de programas de formación para personas migrantes y en situación de desempleo como cuidadores de personas mayores que sufren soledad no deseada. Este programa hace más de 15 años que se desarrolla en Barcelona a través de la Fundación de Atención a la Dependencia, se ha puesto en marcha más recientemente en el ámbito rural en Navarra bajo el nombre de Rural Domus y ya está también implementándose en otros territorios como Canarias.