Atención intermedia

Feliciana: lo que de verdad importa

Juan José Afonso, director general de San Juan de Dios España

Cuando una persona mayor, alguien con una patología crónica o que ya se enfrenta a la etapa final de la vida ingresa en un hospital, generalmente, no está en el dispositivo adecuado. La Atención Intermedia es una alternativa a la hospitalización convencional para quienes necesiten cuidados paliativos o geriátricos, personalizados, o una rehabilitación que no le hagan salir de su contexto habitual, donde se encuentran seguros y cómodos.

Hace unos días me contaron la historia de Feliciana, una señora de 74 años, viuda y con un hijo que vive lejos, fuera de España. A causa de su artritis, padece crisis recurrentes y algún vecino de su bloque la lleva a urgencias. La última vez que le ocurrió fue en el mes de septiembre. Está harta, porque cada vez que sufre una recaída, sabe que su traslado al hospital se traducirá en semanas de hospitalización, algo que la desorienta mucho. Además, la última vez se cayó, porque no está habituada a aquellos espacios y tropezó en la propia habitación. Radiografías, inmovilización del brazo derecho. Ayuda para comer, ducharse, peinarse… Un suplicio añadido al, ya de por sí trastorno, de estar ingresada.

Igual que la equidad no es darle a todo el mundo lo mismo, sino aquello que cada uno necesita, desde el sector sanitario al que representamos deberíamos plantearnos si la atención, los dispositivos y recursos que ponemos a disposición de nuestros pacientes responden, fielmente, a las necesidades que nos plantean. Porque muchas veces proyectamos espacios que pretendemos polivalentes, dotamos de recursos a granel, o diseñamos circuitos de atención generales sin darnos cuenta de que no podemos atender a personas teniendo en cuenta criterios gruesos y estáticos que sirvan para todo; sino desde una perspectiva individualizada, que nos permita adecuar una respuesta asistencial a cada necesidad sanitaria.

En el caso de pacientes de edad avanzada, con patologías asociadas o con enfermedades incurables y de mal pronóstico, la hospitalización podría no ser la opción más recomendable. Prolongar los ingresos hospitalarios podría implicar experiencias vitales más difíciles.

Un hospital no era, probablemente, el mejor lugar para atender a Feliciana. Cuando una persona mayor, alguien con una patología crónica o que ya se enfrenta a la etapa final de la vida ingresa en un hospital, generalmente, no está en el dispositivo adecuado. Y no lo está porque, en cualquiera de las tres situaciones que expongo, estas personas requieren de una recuperación más larga que el resto de pacientes, lo que implica una hospitalización también más larga que, a su vez, trae consigo la aparición de efectos adversos asociados a esa hospitalización. Generalmente, por el perfil de estos pacientes, personas de edad, con patologías asociadas, o con enfermedades incurables de mal pronóstico, sufren síndromes como el delirium, caídas, infecciones, etc., que aún alargan más sus ingresos y los hace pasar un peor trance. Y un paciente que, además, se encuentra en esa situación de enfermedad, nunca debería pasar por algo así.

A los gestores de la salud, pública o privada, nos toca proteger la fragilidad, estar atentos y vigilantes y no permitir que Feliciana y otras muchas personas como ella tengan que afrontar más situaciones de ese tipo, que se resolverían con un área de especialización que tiene nombre y categorización, especialmente en San Juan de Dios, y que es la de Atención Intermedia.

La Atención Intermedia es una alternativa a la hospitalización convencional pensada para personas que, en muchos casos, no requieren tecnologías avanzadas, sino más bien pueden recuperarse y sobreponerse con atención personalizada desde su hogar habitual.

Se trata de una alternativa a la hospitalización convencional pensada para estas personas que no necesitan en muchos casos sofisticadas tecnologías, ni los recursos y medios diagnósticos que encontramos en un hospital. Sí que necesitan recuperarse y sobreponerse, pero con una atención personalizada, quizá en sus domicilios o en la residencia donde vivan o unidades de convalecencia. Necesitan cuidados paliativos o geriátricos, personalizados, o una rehabilitación que no le hagan salir de su contexto habitual, donde se encuentran seguros y cómodos.

Esta es la Atención Intermedia que San Juan de Dios quiere liderar estos momentos en España y por la que empiezan a apostar algunas Administraciones Públicas para mejor calidad de vida de este sector de la población que crece rápidamente y cada vez es mayor. Conjuntamente con este nuevo enfoque para la atención más prolongada, lograremos disponer de camas, recursos y agendas para pacientes que requieran el tratamiento en nuestros hospitales con probada capacidad resolutiva para problemas agudos y complejos. Pacientes que en muchos casos han de esperar y no deberían.

Una vez más, se trata de que veamos a cada persona, a cada una de ellas, sin trazos gruesos, sin generalizaciones, adaptando los recursos y la medicina, humanizándola, poniendo en el centro al paciente y sus circunstancias, y no las de sistemas sobre los que debemos hacer una revisión, porque pueden despersonalizar esa atención.

Con la Atención Intermedia se previenen los efectos negativos asociados con hospitalizaciones prolongadas, al mismo tiempo que libera camas hospitalarias para aquellos que realmente las necesitan.

En San Juan de Dios hemos venido promoviendo desde hace años ya el paso de la atención sociosanitaria tradicional hacia la Atención Intermedia en varias comunidades en colaboración con los Gobiernos autonómicos. Esto es, pasar de que el paciente mayor o crónico sea ingresado en un hospital a ser atendido en su contexto; evitando que reciba una atención fragmentada y promoviendo que esta sea integral; permitiendo que la convalecencia sea más rápida y amable; evitando que el paciente sufra los efectos derivados de una hospitalización larga; y permitiendo liberar camas para aquellas personas que sí la necesitan.

Ojalá, entre todos, logremos que este modelo se extienda en poco tiempo por toda España a través de las Administraciones Públicas competentes. Solo se trata de que pongamos el foco en lo que de verdad importa.

*Este artículo se publicó en el anuario de ISanidad 2023.

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