Hno. Ubaldo Feito: «Vivir en situación de calle es la mayor degradación a la que se puede llegar»

20 diciembre 2022

El Hermano Ubaldo Feito nació en Madrid en 1957.
Es gerente del Albergue San Juan de Dios de la capital desde hace 19 años, y desde hace 15 es Secretario General de la Asociación Faciam. Una red de entidades dedicada a la asistencia, estudio y sensibilización sobre el colectivo de personas sin hogar y personas en riesgo de exclusión social.

¿Qué es la pobreza y el sinhogarismo?

La pobreza ha sido, por desgracia, una situación constante en la historia de la humanidad. Unas veces y en épocas distintas más o menos consentida por diversas culturas, sufrida con resignación, provocada, en ocasiones por intereses de grupos de poder y siempre unida a la exclusión y desigualdad social.

La pobreza, que en tiempos históricos parecía no tener relevancia ninguna, ha provocado, sobre todo en tiempos modernos y contemporáneos, situaciones de conflicto convivencial, graves alteraciones sociales, llegando a revoluciones y guerras. Además, altera significativamente el equilibrio personal tanto a nivel psicológico y físico como de realización digna de un proyecto vital de quienes la sufren.

Siempre ha sido una manifestación multicausal que interaccionando entre sí provoca en todos los ámbitos de la vida personal, familiar, y social en general, graves desajustes de diversa consideración. Fundamentalmente es la situación temporal o permanente de la inaccesibilidad a los derechos humanos recogidos en la Declaración Universal la ONU.

La pobreza tiene cara, nombre y apellidos, y el sinhogarismo es la expresión extrema y final de la pobreza en todas sus dimensiones

Por tanto, la pobreza no es una situación neutra ni ajena a la responsabilidad personal, social, institucional o política. La pobreza tiene cara, nombre y apellidos según la carencia que se sufra de uno o más de estos derechos. Y el sinhogarismo es la expresión extrema y final de la pobreza en todas sus dimensiones, especialmente, de los derechos humanos más fundamentales y básicos para la supervivencia. Las personas sin hogar son los “últimos de los últimos”, como bien lo definió Luis González Carbajal, ex Secretario General de Cáritas Española en su libro El clamor de los afligidos. Llegar a la realidad de vivir en situación de calle es la mayor degradación a la que se puede llegar en estas condiciones de carencia de forma permanente.

¿Qué tipos de servicios se prestan en este ámbito desde la Orden Hospitalaria?

La Orden está presente en ocho capitales con diversos centros que practican la intervención directa mediante programas de urgencia social, centros de acogida de baja y media exigencia, de media estancia y estancia permanente, orientación y formación laboral, talleres de integración, programas de reinserción, viviendas tuteladas, viviendas sociales, alojamientos según el modelo actual de Housing First y Housing Led y comedores sociales, entre otros.

Además, en coordinación con otras entidades se desarrollan programas de sensibilización, información y concienciación con actividades concretas para el resto de la ciudadanía. La Orden siempre ha estado muy sensibilizada con las personas pobres y sin hogar.

¿Hay desidia social cuando hablamos de las personas sin hogar?

El mismo San Juan de Dios fue un claro ejemplo de preocupación continua por las personas que sufrían estados de carencia extrema y estaban abandonadas en las calles. Hoy las instituciones que trabajamos con este colectivo denunciamos continuamente la situación que sufren estas personas y las causas que generan esta situación. Pero los esfuerzos invertidos no guardan relación con los resultados esperados.

Mucha gente aún no quiere ver el rostro de la pobreza y de la exclusión porque es una realidad molesta en un presunto estado de bienestar

La mayoría de la población hoy no quiere ver, todavía, el rostro de la pobreza y de la exclusión social. Es una forma de estigmatización que se rechaza porque es una realidad molesta en un presunto estado de bienestar.

¿Qué podemos hacer para solucionar o reducir el problema de la pobreza?

Tener conocimiento profundo de esta situación, asumir la situación de las personas afectadas, seguir con los proyectos que se vienen realizando, y afrontar nuevas soluciones que ya hemos iniciado en tres de los centros como el proyecto de desinstitucionalización de jóvenes en situación de riesgo grave de exclusión social. Igualmente importantes son las iniciativas para evitar que el sinhogarismo se intensifique entre la población migrante y las personas solicitantes de protección internacional.