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El Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos consolida su programa de kárate como terapia en discapacidad intelectual

San Cobra Kai es un programa pionero puesto en marcha en el Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos dirigido a usuarios con discapacidad intelectual y trastornos de conducta que busca conseguir su autocontrol, establecer límites, favorecer la integración y promover su bienestar emocional.

Desde 2020, el equipo de kárate San Cobra Kai entrena en el Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos. Este sábado, 13 de julio, el equipo ha compartido entrenamiento con los representantes de la Federación Madrileña de Para-Karate. Una actividad de convivencia con la que se ha buscado que los usuarios del Área de personas con discapacidad intelectual y/o del desarrollo, con problemas de comportamiento y trastornos de personalidad, pudieran disfrutar del modelo de superación personal que muestran los máximos representantes de esta disciplina de Madrid.

El programa San Cobra Kai, que empezó impartiéndose en un total de 11 usuarios, está orientado a lograr que las personas con discapacidad intelectual y problemas de conducta desarrollen estrategias de autocontrol y asunción de límites a través de la práctica y aprendizaje de artes marciales, generalizando los aprendizajes a sus relaciones interpersonales en el día a día.

Este paquete de intervención, no realizado hasta el momento, se dividió en dos módulos fundamentales: una primera parte de debate y participación, donde los usuarios visionaban la serie Cobra Kai y abordaban situaciones conflictivas de interés, y una segunda parte de entrenamiento en kárate, durante la cual practicaban ejercicio físico y adquirían los valores y filosofía que engloban al arte marcial.

Con esta actividad se persigue una transferencia del autocontrol y el establecimiento de límites de las situaciones de entrenamiento de artes marciales a situaciones cotidianas. Esta generalización se sustenta en el paralelismo establecido entre la historia de superación existente en la propuesta audiovisual y la propia historia de superación personal de los usuarios.

Como explica Eduardo Guevara, psicólogo del Centro San Juan de Dios, y responsable de esta actividad, responde a una necesidad detectada en el centro y persigue mejorar su atención interviniendo de forma directa, novedosa y eficaz en los problemas de conducta de este innovador dispositivo sanitario. «Desde una perspectiva educativa, se busca instaurar nuevos comportamientos más adaptativos que sustituyan la conducta problema a través de un proceso de regulación emocional basada en las artes marciales», aclara.

Equipo de kárate San Cobra Kai en el Centro de San Juan de Dios de Ciempozuelos

San Cobra Kai es una actividad pionera en personas con trastornos de conducta. «El kárate se ha utilizado antes en personas con discapacidad, pero no hay constancia de que se haya realizado con personas con trastornos de conducta ni apoyado por el visionado de una serie donde identificar determinadas actitudes y comportamientos con realidades del día a día», añade Guevara.

Nuevas perspectivas de tratamiento

«Transcurrido un tiempo desde el comienzo del programa -explica el psicólogo- se analizaron los datos recopilados antes de la implementación del curso para observar si se habían producido cambios en la forma de gestionar las emociones y conflictos. Los resultados del proyecto fueron prometedores, logrando reducir de forma significativa los comportamientos agresivos evaluados, abriendo nuevas perspectivas en el abordaje y tratamiento de los problemas de regulación emocional en personas con discapacidad intelectual».

Las artes marciales están íntimamente ligadas a sistemas filosóficos y códigos de conducta que establecen unas pautas de actuación entre aquellos que las practican. Lejos de potenciar el comportamiento agresivo, su aplicación de forma correcta y estructurada, incluyendo además componentes fundamentales como la meditación, puede favorecer el desarrollo de conductas de respeto, fijación de límites y autocontrol y regulación emocional que se traduzcan en un comportamiento más adaptativo. Además, la literatura ha revelado cómo el aprendizaje obtenido durante el entrenamiento de las artes marciales puede ser generalizado a otros ambientes de la persona, encontrando resultados no solo en la faceta comportamental, sino también influyendo positivamente en valores y respeto hacia los otros.

Los principales objetivos de intervención van enfocados a favorecer la integración tanto a nivel de compañeros como a nivel social, promover el bienestar emocional -potenciando fortalezas-, fomentar su grado de autonomía y autodeterminación, estimular las funciones cognitivas, a través de su participación en las actividades programadas educativas y de ocio y mantener su estabilidad conductual, facilitando la canalización de frustración, control de impulsos así como la expresión emocional asociada.