San Juan de Dios celebra la reforma de las leyes de discapacidad y dependencia por su impulso a los derechos y la inclusión. La actualización normativa supone un importante avance en el reconocimiento de derechos, la inclusión social y la promoción de la autonomía de las personas con discapacidad. La reforma introduce medidas destinadas a reducir la burocracia, mejorar la accesibilidad, reforzar la atención temprana y garantizar una atención más centrada en la persona.
Como entidad comprometida desde hace décadas con la atención y el acompañamiento de las personas con discapacidad y sus familias, San Juan de Dios considera que esta reforma responde a reivindicaciones históricas del sector y avanza hacia un modelo basado en los derechos, la participación y la igualdad de oportunidades.
Muchas de las medidas recogidas en la reforma, como la promoción de la vida independiente, la accesibilidad universal, la autonomía personal y la personalización de los apoyos, forman parte desde hace años del modelo de atención que San Juan de Dios desarrolla junto a las personas con discapacidad y sus familias.
«Ahora el reto será garantizar su desarrollo efectivo para que estos avances se traduzcan en mejoras reales en la vida de las personas con discapacidad y sus familias»
Entre los cambios más relevantes destacan el reconocimiento automático de determinados grados de discapacidad a partir de la valoración de dependencia, la consideración de la accesibilidad universal como un derecho exigible y el reconocimiento de la atención temprana como un derecho subjetivo.
Para la coordinadora del ámbito de discapacidad, Marta Campos, «esta reforma supone un paso adelante en la construcción de una sociedad más inclusiva y accesible. Desde San Juan de Dios compartimos plenamente la apuesta por un modelo que sitúe la dignidad, la autonomía y los derechos de las personas en el centro de las decisiones. Ahora el reto será garantizar su desarrollo efectivo para que estos avances se traduzcan en mejoras reales en la vida de las personas con discapacidad y sus familias».
Un impacto directo en la vida de las personas
A nivel nacional, San Juan de Dios atiende a 2.506 personas con discapacidad, desarrollando proyectos orientados a favorecer la inclusión social, la vida independiente, la formación, el empleo, la participación comunitaria y el apoyo a las familias.
Para ello, cuenta con 962 plazas residenciales, de las que 144 se desarrollan en viviendas integradas en la comunidad, una modalidad que representa ya el 13,02 % de su oferta residencial y que refleja la apuesta de San Juan de Dios por modelos de apoyo vinculados a la vida independiente y la inclusión social.
Además, dispone de 1.038 plazas en centros de día y ocupacionales y de 729 plazas en Centros Especiales de Empleo, promoviendo la capacitación, el acceso al empleo y la participación activa de las personas con discapacidad.
Más autonomía, menos burocracia
Asimismo, San Juan de Dios destaca la importancia de las medidas destinadas a simplificar los procedimientos administrativos. La reducción de trámites para el reconocimiento de la discapacidad permitirá agilizar el acceso a derechos, prestaciones y apoyos, evitando cargas innecesarias para las personas y sus familias.
La reforma incorpora además medidas para reforzar la protección frente a la discriminación, garantizar apoyos adecuados en el ámbito judicial y asegurar que ningún niño o niña con necesidad de atención temprana quede sin recibir la intervención necesaria por motivos administrativos o presupuestarios.
El reto: convertir los avances legislativos en realidades cotidianas
San Juan de Dios confía en que el desarrollo reglamentario y la aplicación efectiva de la ley permitan traducir estos avances normativos en mejoras tangibles para las personas con discapacidad y sus familias.
La Institución considera que esta reforma representa un importante paso adelante para construir una sociedad donde la inclusión, la accesibilidad y la igualdad de oportunidades sean una realidad efectiva y no únicamente una aspiración.



