San Juan de Dios está considerado como uno de los precursores de la enfermería moderna y es el patrón de esta profesión.

El fundador de la Orden Hospitalaria fue un auténtico innovador en su tiempo, no solo en el ámbito asistencial, sino también en el organizativo. Introdujo la separación de los enfermos según sus dolencias y promovió una atención integral y humanizada, situando a la persona en el centro del cuidado. Su visión entendía que, más allá de la enfermedad, siempre hay una persona con dignidad, necesidades y valores propios que deben ser respetados y atendidos.

Esta forma de atender a los enfermos y necesitados nace a raíz de su experiencia de conversión religiosa. Tras escuchar predicar a Juan de Ávila, experimentó una profunda conmoción espiritual que lo llevó a gritar y manifestarse públicamente con tal intensidad que fue considerado fuera de juicio e ingresado en el Hospital Real. Allí padeció los tratamientos habituales aplicados a las personas consideradas enajenadas: reclusión en celdas oscuras, sujeciones, azotes, baños forzados, exorcismos y el uso de cadenas.

En su encierro, toma conciencia de su misión: “Iesu-Cristo me traiga tiempo y me dé gracia para que yo tenga un hospital, donde pueda recoger los pobres desamparados y faltos de juicio, y servirles como yo deseo”.

Tras salir del hospital se pone bajo la dirección espiritual del Maestro Juan de Ávila e inicia su proceso de formación viajando a Baeza y a Guadalupe, donde recibe formación en enfermería en el Hospital General de la Tras salir del hospital, se puso bajo la dirección espiritual del Maestro Juan de Ávila e inició un proceso de formación que lo llevó a viajar a Baeza y a Guadalupe. En esta última localidad recibió formación en enfermería en el Hospital General de la Orden de los Jerónimos, considerado en aquella época uno de los centros más prestigiosos de enseñanza en enfermería y farmacia en la mitad sur de la península.

Tras esta peregrinación, regresó a Granada donde, entre 1538 y 1539, Juan de Dios fundó su primer hospital, revolucionario para su tiempo. Destacó tanto por el trato cercano y el calor humano que los enfermos recibían de Juan y sus compañeros, como por su carácter pionero en la organización asistencial: fue el primero en organizar la atención diferenciando a los pacientes según su dolencia y en asignar una cama individual a cada enfermo.

Juan Ciudad nació en 1495 en Montemor-o-Novo, un pequeño pueblo portugués de la región del Alentejo. Hasta los cuarenta años llevó una vida marcada por múltiples experiencias y desempeñó diversos oficios, entre ellos pastor, soldado, albañil y librero. Falleció el 8 de marzo de 1550.

En 1886 fue proclamado Patrono de los Hospitales y de los Enfermos; y en 1930, Patrón de los Enfermeros y de sus Asociaciones. Además, es Patrono del Cuerpo de Bomberos por su heroica intervención durante el incendio declarado en el Hospital Real de Granada, donde logró poner a salvo, sin que sufrieran daño alguno, a todos los enfermos que se encontraban en su interior.