Desde que comenzó la invasión de Rusia hace más de tres años y medio, San Juan de Dios ha atendido a 57.500 personas refugiadas en Ucrania, siendo la mayoría mujeres con niños y adolescentes o personas mayores que han huido del frente de guerra.
La Orden Hospitalaria, que cuenta con un centro sociosanitario en Drohobich, en la región occidental del país, presta ayuda material, sanitaria y apoyo emocional gracias a la colaboración de la propia institución a nivel internacional, y que asciende a más de 1.200.000 euros. En España, donde San Juan de Dios ha recaudado 403.000 euros, la campaña se coordina desde el departamento de Cooperación Internacional.
Con estos fondos se han podido enviar y repartir más de 50 toneladas de materiales de primera necesidad como alimentos, medicinas y productos de higiene, beneficiando a la población en situación de vulnerabilidad, además de haberse distribuido generadores de electricidad, estufas, cocinas de gas y cargadores de dispositivos móviles.


Sin embargo, la situación de estas personas es cada vez más difícil, tal y como ha podido comprobar sobre el terreno la delegación de San Juan de Dios que ha viajado desde España este mes de septiembre, porque las necesidades se han ido cronificando ante la prolongación del conflicto y la disminución de sus recursos. Es el caso de Nicolai, un hombre refugiado de 76 años que hace un año y medio tuvo que abandonar junto a su mujer la ciudad de Zaporiyia, una de las más castigadas por la guerra.
Historias de vida truncadas ante un futuro incierto
“Unos vecinos que decidieron quedarse me mantienen informado sobre la situación de nuestra casa, que por ahora se ha salvado de los bombardeos” relata Nicolai desde la Estación Social de San Juan de Dios en Drohobich, “pero ya no nos queda nada de los pequeños ahorros que teníamos y no sabemos cuándo podremos volver”.
Por eso, Nicolai, un hombre mayor que camina con dificultad apoyado en un bastón, vive desde hace unos meses en un albergue habilitado para refugiados, y acude a la Estación Social de San Juan de Dios para recibir ayuda. Un centro que actualmente atiende a 400 personas refugiadas al mes, además de las 100 personas mayores en riesgo de exclusión que reciben atención sociosanitaria a domicilio. Una labor que realizan cinco trabajadores sociales: Ivanka y Oksana que se encargan del dispositivo social, y tres hermanos de San Juan de Dios que se ocupan de la atención domiciliaria.

Por otro lado, el director de la Estación Social, el hermano Wawrzyniec Iwańczuk, médico y psicólogo, explica que: “Desde que empezó la guerra no solo atendemos las necesidades básicas y materiales de las personas refugiadas, sino que ofrecemos acompañamiento emocional y psicológico”. Todo ello se realiza en coordinación con el Ayuntamiento de Drohobich, con quien se reunió la delegación de San Juan de Dios España.


La delegación de San Juan de Dios España que viajó a mediados de septiembre a Ucrania estuvo encabezada por el Superior Provincial, Hno. Amador Fernández, al que acompañaron el Consejero y Director del Área de Solidaridad, Hno. Moisés Martín, el Director del departamento de Cooperación Internacional-Juan Ciudad ONGD, Gonzalo Sales, y Adriana Castro, del Área de Comunicación Corporativa. Los cuatro estuvieron acompañados en todo momento por el Superior Provincial de San Juan de Dios en Polonia, Hno. Franciszek Salezy, y el Consejero Hno. Paweł Kulka, con quienes viajaron por tierra desde Cracovia, Polonia, hasta Ucrania.
San Juan de Dios Espña se reúne en Drohobich, Ucrania, con el alcalde y otras instituciones con las que colabora desde el inicio
de la guerra
Los representantes institucionales de San Juan de Dios España tuvieron ocasión de encontrarse con el alcalde de Drohobich, Taras Kuchma, y la directora de Servicios Sociales, Oksana Matchyshyn. “Agradecemos mucho a San Juan de Dios que cuiden de las personas mayores, porque esto es una gran ayuda para nosotros. Y dado que hoy centramos nuestros esfuerzos en apoyar a las fuerzas de defensa ucranianas y a las personas desplazadas, el apoyo a favor de las personas refugiadas es fundamental para nosotros”, afirmó el alcalde.

de la población de Drohobich

con quienes SJD ha colaborado

Para el Hno. Amador Fernández: “Esta visita nos ha permitido valorar de otra manera la realidad que se vive allí y tener un contacto más directo con la misión que desarrolla nuestra institución para aliviar no solo necesidades básicas a favor de personas refugiadas en situación de vulnerabilidad, sino para tratar de aliviar el sufrimiento a través de la cercanía y el acompañamiento”.
De cara al futuro, Gonzalo Sales afirmó que “La asistencia que presta la Orden Hospitalaria en Ucrania, con el apoyo de San Juan de Dios España, permanecerá por todo el tiempo que dure el conflicto y también cuando este finalice, pues sus consecuencias van a impactar durante muchos años”.
Por su parte, el Hno. Franciszek Salezy recalcó que “durante la actual crisis humanitaria, la actividad de San Juan de Dios en Ucrania cobra especial relevancia”. Por ello, el Hno. Moisés afirma que, desde la institución, “Tratamos de dar respuesta a las necesidades en todo momento”. Un enfoque que se materializa en una intervención muy flexible que se va adaptando al contexto y se amplifica más allá de Drohobich, como demuestra la estrecha colaboración con el padre Mirek de la Parroquia de San Bartolomé, junto al que también se realiza el envío periódico de ayuda humanitaria a los habitantes la ciudad de Jerson, sometida a constantes ataques.


Un compromiso que se refuerza
Además, desde los primeros meses del conflicto la institución mantiene su apoyo a la escuela-orfanato de la pequeña localidad montañosa de Dolhe, que cuenta con 70 estudiantes de educación primaria y secundaria. Con la visita de esta delegación española se han podido conocer de primera mano algunos de los desafíos futuros que a nivel social y sanitario afrontará la población ucraniana, siendo el colectivo de personas mayores y la atención de la salud mental dos de los más prioritarios.



“La campaña ‘Emergencia en Ucrania’ que se puso en marcha desde San Juan de Dios, cuando comenzó la ofensiva rusa, ha sido fundamental para atender a miles de personas que pasaban por situaciones críticas –explicó Adriana Castro–, y ahora hemos podido ver sobre el terreno que esa labor sigue siendo crucial al marcar una gran diferencia en su día a día. Algunas personas pueden continuar con sus tratamientos médicos, otras completan su cesta de la compra y muchas se acercan para poder hablar y sentirse escuchadas en su dolor”.




