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El encuentro R-Conecta de San Juan de Dios en Madrid sobre salud mental infantojuvenil pone el foco en acompañar el malestar de los adolescentes

En los últimos años, hemos asistido a un incremento de los problemas de salud mental de la población en general y de los jóvenes en particular. Estos trastornos aparecen a edades cada vez más tempranas y preocupa la gravedad de los mismos. El punto de inflexión fue la pandemia por COVID 19, con la que afloraron muchos de estos problemas, sin embargo, los expertos advierten de que esta tendencia creciente se viene percibiendo desde 2010.

En España, se estima que más del 20% de los adolescentes de 10 a 19 años presenta un diagnóstico de este tipo, lo que nos sitúa a la cabeza europea. Aunque el uso de las nuevas tecnologías está en el punto de mira como uno de los factores desencadenantes de esta situación, los expertos coinciden en que no es el único y hay que incrementar los esfuerzos en prevención, detección precoz y manejo de los casos.

Con el foco puesto en la salud mental, acaba de arrancar R-Conecta, una iniciativa impulsada por San Juan de Dios en Madrid que en su primer encuentro se ha centrado en la edad infantojuvenil. Bajo el título “¿Estamos cuidando el bienestar emocional de nuestros jóvenes?”, R-Conecta ha contado, entre otros expertos, con la participación de los psiquiatras Álvaro Pico, director médico de la Clínica Nuestra Señora de la Paz y del Centro San Juan de Dios Ciempozuelos, y Jorge Vidal de la Fuente, del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y coordinador del Programa de Enlace de Salud Mental y Educación, ambos de Madrid.

El primer encuentro R-Conecta de San Juan de Dios en Madrid se ha centrado en la salud mental infantojuvenil

Según han explicado durante su intervención, el incremento de problemas de salud mental no va ligado tanto a los trastornos o enfermedades mentales clásicas, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, que también han aumentado, como a problemas relacionados con la gestión de las emociones, las dificultades para relacionarse, la inestabilidad emocional y la tolerancia a la frustración. Estos síntomas no necesariamente son patológicos, pero pueden llegar a serlo y, además, advierten, pueden afectar a cualquier persona. Y aquí es donde intervienen factores ambientales que actúan como caldo de cultivo de estos problemas.

María Zabala, Álvaro Pico y Jorge Vidal de la Fuente

Para Álvaro Pico es fundamental “diferenciar entre un problema de la vida cotidiana, que puede llegar a ser grave, y un trastorno mental clásico. Cuando hablamos de problemas de la vida cotidiana podemos estar refiriéndonos a dificultades de adaptación en el ámbito académico, en el grupo de amigos… La línea entre ambos es muchas veces difusa y en el caso de estos problemas podemos encontrar manifestaciones que van desde el malestar inespecífico, al insomnio, la ansiedad, la tristeza y/o ideas obsesivoides, escalando incluso a ideas de muerte”. Un manejo inadecuado de la ansiedad, por ejemplo, puede llegar a desembocar en un problema de autolesiones, algo que ocurre cada vez con mayor frecuencia. Estos problemas afectan actualmente a unos 300.000 jóvenes en España, siendo ellas y a edades cada vez más precoces quienes más lo padecen (70%).

El malestar, añade Álvaro Pico, “no debe patologizarse y habrá ocasiones en las que se precise de un tratamiento, pero en muchas otras no será así. Sentir ansiedad ante un examen es completamente normal, habrá quien lo experimente con mayor o menor angustia, pero no debemos patologizarlo. La adolescencia es un período de cambio y determinados sentimientos y emociones que no son siempre de felicidad son completamente normales. Debemos prestar atención a aquellos casos que requieren atención especializada y en ese otro tipo de situaciones lo que el niño o el adolescente necesita es tener herramientas que le ayuden a manejar sus emociones”.

Entre los factores que están detrás de ese incremento de problemas relacionados con el bienestar emocional de los jóvenes, las nuevas tecnologías están claramente en el punto de mira. La presión que pueden llegar a ejercer las redes sociales sobre los adolescentes, el acceso a determinados contenidos y el uso abusivo o inadecuado de estos dispositivos son una de las principales preocupaciones actualmente. Sin embargo, los expertos aseguran que no es el único factor. En este sentido, el psiquiatra Jorge Vidal ha hecho hincapié en otros factores como los asociados a cambios sociales, de tipo económico, laboral… La precariedad laboral, la ausencia de una red familiar o el riesgo de exclusión incrementan el riesgo de sufrir un problema de salud mental.

Pero más allá de todos ellos, ha señalado el psiquiatra, “existe un factor común denominador: la velocidad, la rapidez del cambio al que todos estamos sometidos y que, nos guste o no, todo apunta va a ser cada vez mayor. Esta velocidad genera dificultades de adaptación en las personas y en las familias que estamos viendo desembocan en problemas relacionados con nuestra salud mental”.

Para Álvaro Pico la gestión emocional de niños y adolescentes es una cuestión que no atañe solo a los profesionales sanitarios sino a la sociedad en general y debe actuarse desde el ámbito familiar y educativo, entre otros. En el seno familiar, por ejemplo, aboga por pautas de prevención como son “asegurar unos buenos hábitos de descanso y alimentación, ejercicio físico, instauración de rutinas y límites… el adolescente debe además aprender a manejarse con sus iguales y ser consciente de que habrá momentos en los que aparecerán dificultades y que eso entra dentro de la normalidad, pero que cuenta con el apoyo de su familia.

Además, es muy importante evitar el consumo de sustancias como el alcohol u otro tipo de drogas y aprender a utilizar y controlar el uso de dispositivos digitales”. Y es que, ha subrayado, “muchos chavales recurren a las redes cuando sienten malestar y lo que encuentran son precisamente modos de aliviarlo que tienen el efecto contrario y son muy peligrosos, como ejemplo paradigmático ocurre con las autolesiones”.

Lo bueno, subraya Álvaro Pico, “es que sabemos que si actuamos, si intervenimos en prevención, podemos reducir estas cifras que hoy tanto nos preocupan y contribuir al bienestar emocional de niños y adolescentes”. Intervenciones en las aulas, teléfonos de ayuda ante situaciones de crisis, servicios de emergencia preparados para intervenir en estos casos y programas de prevención bien diseñados son algunos ejemplos de intervenciones que, según este experto, están demostrando ser efectivos.

Precisamente de educación en las aulas se ha hablado también durante R-Conecta, donde Ariadna Galtés, psicóloga y coordinadora del equipo de Centros Educativos del proyecto Henka Sant Joan de Déu, ha explicado este programa fruto de la colaboración entre el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona y la Z Zurich Foundation. “Henka va dirigido a jóvenes entre 12 y 16 años, concretamente a centros educativos de secundaria y se trabaja con el alumnado, la comunidad educativa y sus familias para mejorar su bienestar emocional y prevenir problemas de salud mental”, ha explicado. Desde que se pusiera en marcha, más de 21.000 alumnos han participado ya en este programa, en el que se han formado casi 1800 profesionales de distintas comunidades autónomas. Henka ha llegado precisamente este curso a Madrid donde está prevista su implementación en 16 centros de toda la comunidad.

Este programa, explica Galtés, “facilita herramientas a alumnos y profesores para tratar temas que normalmente no se hablan en clase. Precisamente los alumnos son quienes mejor valoran la experiencia, ya que según explican ellos mismos, gracias a las sesiones Henka que se imparten en el aula, pueden poner palabras a lo que les pasa y aprender a gestionarlo adecuadamente. Según la OMS, el mejor antídoto para prevenir y/o detectar problemas de salud mental es precisamente entrenar las habilidades socioemocionales y, de esta manera, desarrollar la resiliencia individual”.

Eulalia Alemany, directora técnica de FAD Juventud, y Ariadna Galtés, coordinadora del equipo de Centros Educativos de Henka Sant Joan de Déu.

Por su parte, Eulalia Alemany, directora técnica de FAD Juventud, insiste también en “no patologizar los malestares cotidianos. Desde la pandemia existe una cierta tendencia a hacer esto. La adolescencia es una época maravillosa. No podemos transmitir a los jóvenes que todo es un problema de salud mental. Es cierto que es una época de conflicto y eso es lo normal, no podemos patologizarlo. Es una etapa para disfrutar en la que el adolescente descubre la independencia, la sexualidad… y lo que necesita es que le acompañemos y le enseñemos a superar los problemas porque no vamos a poder evitar que los haya”.

“Hay niños –añade Alemany- que no saben lo que es un no, no saben lo que son los límites y muchas veces esto se debe a que los primeros que no somos capaces de gestionar su frustración somos los propios padres”.

El encuentro ha contado también con Miryam, madre de una adolescente que con quince años sufrió una depresión grave con trastorno de la conducta alimentaria que la llevó a estar ingresada. Para esta madre, que hoy puede decir que hay esperanza, “es fundamental compartir la experiencia, que otros padres sepan que hemos pasado por lo mismo y que ante una enfermedad de este tipo es imprescindible buscar ayuda”.

Miryam, madre de una adolescente que con quince años sufrió una depresión grave con trastorno de la conducta alimentaria que la llevó a estar ingresada, ha compartido su experiencia.

Miryam confiesa que la enfermedad le ha hecho descubrir a su verdadera hija: “Era muy madura desde un punto de vista intelectual y yo pensaba que emocionalmente era una chica fuerte. De repente me encontré que era mucho más sensible de lo que hubiera imaginado nunca y que arrastraba una tristeza que la llevó al límite. Ahora conozco a mi hija de verdad”.

Este encuentro ha sido inaugurado por Elena Urdaneta, directora de la Unidad Territorial III de San Juan de Dios España, que ha explicado que “R-Conecta pretende ser un punto de encuentro para hablar de salud mental y vulnerabilidad en distintos colectivos. Hemos comenzado por la salud mental infantojuvenil porque entendemos que es un tema que actualmente preocupa mucho, pero nuestro objetivo es extender este análisis a otras situaciones de vulnerabilidad como son la salud mental en personas mayores, sin hogar o con algún tipo de discapacidad, entre otros”.

Elena Urdaneta, directora de la Unidad Territorial III de San Juan de Dios España

R-Conecta nace con vocación de continuidad para generar un diálogo entre todos los agentes implicados cuando se habla de problemas que afectan a cuestiones como en este caso la salud mental y otras situaciones de vulnerabilidad en las que San Juan de Dios juega un papel relevante.